Soy una larva

Juntas son dinamita

pastilleo

En la sala de espera reina una calma brutal. Tan brutal es que puedo escuchar sin esfuerzo los pensamientos de los otros pacientes que hacen como que esperan sin importarles estar en la sala de espera de Oncología, juegan al Candy Crush, como si nada. Sin levantar la vista de lo suyo, sin dejar de pensar a todo volumen; ser o no ser, esa es la cuestión.

No hay nada elevado para el espíritu, por seguir el hilo del pánfilo Hamlet en los pasillos vacíos, en los controles vacíos, en el silencio de las deshoras de la consulta de la Doctora Quita y Pon.  Tal es el vacío, el silencio que solo faltan unas nubes de polvo y paja, rodando por ahí.

Cuando dicen mi nombre, resuenan mis pasos por los pasillos. Abro la puerta, la Doctora Quita y Pon y yo nos miramos como se mirarían los archienemigos de un spagetti western cualquiera con la mina de Rodalquilar al fondo.

Frente a frente, desenfundamos.

Me pregunta si tomo el tratamiento, le digo que no, que hace ya un año que lo dejé y que no tomo ningún tratamiento ni fármaco de procedencia clinicamente probada.

- Solo esas cosas naturales, dice.

Y yo, le contesto que si.
Me pregunta si tengo la regla y le digo que hace ya 6 meses que no, me dice que en los análisis pidió una lectura hormonal y cuando le pregunto que que tal…me dice;

- Pues que estás menopáusica!. Y suena a lo lejos un silbido a lo Ennio Morricone.
Como ya sabemos que ese era el fin del tratamiento que no tomo, parece que he conseguido de manera natural y alternativa lo que quería la ciencia clinicamente probada. Para mí que vamos bien, aunque ese tanto, no me lo marca.

- ¿Y mis marcadores tumorales? Le pregunto, porque sé que eso es lo que a la Doctora Quita y Pon le pone y le consta, como si habláramos de alguien que conocemos ambas, pero que no está de cuerpo presente.
- Más bajos que el año pasado, pero siguen altos para mi gusto. Pero te voy a dejar en paz hasta el año que viene.

Me levanto con la cita para el año que viene en la mano, nos miramos retadoras, que te vaya bien, lo mismo te digo…hasta el año que viene.

Y mira que lo que no cuenta para ella, porque no lo cuenta, ni lo dice, ni lo celebra, cuenta para mí. Desde que no tomo medicamentos clinicamente probados, mis marcadores han bajado mi cuerpo está en estado de menopausia natural, estado lo que buscaba la ciencia de una forma artificial.

Así que para mí, para mis adentros,  la partida la voy ganando yo, habiendo decidido ir de llanera solitaria.

De modo que cabalgo por los pasillos vacíos, compruebo que el ascensor sigue estropeado, como hace un mes y paso página.

“Pelucas” sentido y sensibilidad

Es verdad que me miro mil veces al espejo pero… ¿En realidad?

¿Qué veo y a quien? ¿Cómo se ve una en el espejo?…. Y cómo me ven los demás, como quiero que me vean, que quiero parecer, a quien quiero engañar… Quien soy soy, al fin y al cabo, al fondo del fondo y quien es ésa que emerge cara a cara cuando me miro al espejo.

Pelucas es una pieza de ojos enormes,  de miradas. La mirada de Pelucas está llena de verdad, de sentido, de sensibilidad sin sensiblería, es lo que hay, risas y lágrimas. Es una pieza de un cuidado exquisito porque el que firma sabe, sabe mucho de espejos.  Pelucas es silencios, miradas, espejos…

Y bórrame si puedes la sonrisa de la cara.

Es largo y tortuoso el camino epistolar que ha unido mi destino al de Pelucas, el cortometraje de José Manuel Serrano Cueto.

Es duro y bello, bellísimo ver como  a pesar de los pesares, podemos convertir los limones en limonadas y yo, me siento muy honrada, por  estar, desde sus orígenes dentro de este espejo.

El año de la mariposa

conchas

Cada año que cumplo, yo pienso que renazco de nuevo. El año empieza entonces para mí, en lo más crudo del crudo invierno, es mi mes Woolf.  Este año nuevo, las olas, el mar  han entrado en la ciudad arrasándolo todo, devorando las calles, derribando los puentes, haciendo saltar las barandas y las cristaleras. Dicen los chinos que este es el año del caballo de madera, lo cual debe ser bueno para mí puesto que yo lo soy, aunque de fuego.

Esta mañana, ha llegado un paquete de mi Hermana número 3. Es una caja llena de las conchas que recoge al amanecer en su playa del sur y una hoja de papel de color amarillo escrita de su puño y letra,  una especie de mensaje en la botella, en este caso caja postal llena de conchas. Por muchas razones me viene de conchas, que no de perlas. Por eso la comparto, porque me dice mucho en estos días a vueltas con la metamorfosis, con el renacer, con ser una mariposa.

Los alumnos asintieron con gravedad, y el maestro empezó su última lección. Dijo que hablaría de los gusanos de seda, lo que provocó caras de extrañeza y empezó a describir, con las palabras y con los dedos, el proceso natural de esos bichos apasionantes.

De unos huevos muy pequeñitos, explicó, emergían unos gusanos negros y diminutos con un hambre enorme que devoraban hojas de morera. Ellos ya lo sabían, apuntó, porque en casi todas las casas de la huerta se criaban gusanos. También debían saber que, una vez crecidos, los animales se convertían en larvas y tejían un capullo a su alrededor –  y dibujó una espiral en el aire- . Aquel era el envoltorio que, hervido y deshecho en hilos, acababa dándonos una tela preciosa. Pero cuidado, indicó, porque de la crisálida salía una vida nueva, en forma de mariposa.”

“Inquisitio” Alfred Bosch

Y mientras escribo esto, C escucha a todo volumen “Working on a dream”.  Para qué más.

mariposas

Metamorfosis

mariposa1

Yo he planteado el tema de la metamorfosis como una huida, como una liberación de mis personajes y mía. Además la metamorfosis es natural. La larva se convierte en crisálida, la crisálida en mariposa, el renacuajo en rana. No puedo afirmar que haya presenciado nunca la metamorfosis de una persona pero si he presenciado la metamorfosis de el alma; que es la verdadera persona

Merçé Rodoreda

La cara B

A veces en la cara B está la canción buena, la que nos cuenta de que va el disco, lo que son solo estribillo fácil en la cara A.

A veces en la cara B está la madre del cordero. Nuestra cara B es que cuando terminamos con la fusión nos dejan de la mano y no sabemos volver a casa. No tenemos un muro de las lamentaciones. Aunque a veces este espacio lo sea, si es así, bien hallado.

Acostumbradas a que no nos cuenten nada, buscamos entre conchas respuestas a lo imposible. Este documental, para mí tiene unas cuantas. Como decía aquel anuncio de jabón de finales de los 80 ( que era rancio incluso entonces) busca, compara y si encuentras algo mejor; compártelo

La vida es el lado salvaje

…”Aquí aprendí que la rebelión es

quedar con vida.

La gran desobediencia

es vivir nuestra vida hasta el final

y también la gran modestia

que nos debemos”

Liquidación. Imre Kertész

La nueva mujer biónica, día del cáncer de mama y 3

máquina y rayo

“La última sesión de radio, un mes y medio, cada día. “Ya está, ya está, ya está”. Me costaba quedarme quieta. Cerré los ojos. La máquina inició su recorrido habitual guiada por las marcas dibujadas con rotulador sobre mi piel.

De pronto, a través de los párpados cerrados, me pareció percibir un fulgor intenso, primero azul y después blanco. Abrí los ojos, pero el resplandor me había cegado y no distinguí más que contornos borrosos. Después, una ola de calor empezó en la zona del pecho derecho y se extendió por todo mi cuerpo. Me ardían los dedos de las manos y de los pies y se me escapó un gemido de dolor. −¿No ha visto un rayo blanco?. Le pregunté a la doctora que desde la cabina en la que controlaba los aparatos. −No. ¿Está bien? ¿Podemos seguir? No sabía si estaba bien, pero podían seguir.

Era la última. “Ya está, ya está, ya está”.

Al terminar, volví a constatar que allí nadie había visto el rayo, el rayo misterioso que no hacía nido en mi pelo, como en el tango, sino en mis manos y pies que seguían ardiendo. Pero, como siempre decían; todo es normal.

“Ya está, ya está, ya está”. Yo sólo quería salir de la clínica.”

Miss Fifty de Rosa Ribas, editado por entregas en Sigueleyendo

Cuenta atrás

En 5,4,3…

Es de bien nacida…

…Ser agradecida.
Agradecida a quienes leen este blog, a quienes dejan mensajes de ánimo, a quienes han encontrado un lugar en el mundo donde gritar a los cuatro vientos y de paso hacernos fuertes en la barricada.
Agradecida por los regalos que llegan con nota, joyitas, buenos deseos, empujones de vitalidad y optimismo.
Agradecida a quienes dejan aquí sus lágrimas, a quienes leen y no dicen nada, pero comparten y expanden.
Agradecida porque hasta aquí han llegado amigas que van a ser para siempre, incondiconales, algunos profesionales de la medicina, curiosos y cotillas, buscadores de conchas, hijas, amantes, ladrones de cuerpos, hombros que se ofrecen como refugio en la tormenta.

A todos los trolls, a los lectores y lectoras con solera, gracias.

 

Pequeñas sutilezas sin importancia

Imagen

 

El impacto de mi aspecto es un rosario de emociones sin fin. Sin que venga a cuento entre el pan y el cambio, la panadera me dice con una ternura infinita;  “tú eres una luchadora” y leo en sus ojos lo que piensa y como ella se lo calla pues yo también.

También me dicen: “¿Te has rapado o te está creciendo?” Pero yo sé que solo son pequeñas sutilezas sin importancia.

Cuando te advierten con alivio lo que vas mejorando, es cuando te das cuenta de lo espantosamente mal que te vieron. Y eso, duele, pero yo no tengo sitio libre para colocar esto.

Yo, en realidad me siento como si estuviera volviendo de la ciudad de donde nunca se vuelve.

 

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