Invocación

por soylalarva

hécate

Hécate reina de las sombras, de los muertos y las larvas

La que suscribe estaba escribiendo de hierbas que curan, ya se le conoce a Grettel K la querencia por los herbolarios. Asomada al azote del Diablo que así le llamaron en la Edad Media a la hierbaluisa de toda la vida estaba Grettel K  e invocando a Hécate como cada vez que la que suscribe tiene una revisión médica, un análisis, una ecografía, una mamografía, cualquiera de las pruebas acabadas en fía y su correspondiente visita a los infaustos lugares.  Visitas que suben el tono del zumbido de fondo hasta convertirse en un ruido insoportable, porque las revisiones anuales son el recordatorio del desastre y una partida más al juego maldito de las probabilidades.

Estaba Grettel K disimulando, vaya, eso que se nos da tan bien.

Entra un email con asunto escueto “por si te interesa” y un enlace,  que viniendo de quien viene piensa la que suscribe que la cosa irá de libros y mujerío. Pero no, el  enlace me lleva a una noticia de un diario de Granada. El titular :”María Belón hace llorar a cien oncólogos” muerta me quedo, cien oncólogos llorando, que desfase.

María Belón estudió Medicina y sobrevivió al tsunami de Tailandia, su experiencia homérica ha sido llevada a la gran pantalla y su personaje cinematográfico nominado al Oscar. María ha hablado en un Congreso de Oncología sobre su experiencia con el dolor y sobre la empatía médica. «Vosotros sois el tronco de vuestros pacientes. Ellos tienen miedo y sufren cuando conocen su enfermedad, en ese trayecto sois los que debéis cuidarlos y ser solidarios con su situación».

Gracias María, pienso antes de que Grettel K vengativa, me muerda por dentro.

Porque aunque agradezca a María que haga llorar a los oncólogos reunidos con su saber sobre el miedo, el dolor y el sufrimiento físico y moral,  da mucha rabia que los oncólogos escuchen sobre el dolor de los pacientes, pero no de los enfermos de cáncer si no de una colega, de alguien que lo puede entender desde su bando como ella misma dice, con sus mismos estudios. A pesar de que cada día escuchan sobre el dolor, sobre el miedo, la inquietud, el sufrimiento físico y moral parece que no les llega nuestro discurso, nuestro grito es en el desierto.

Cien oncólogos llorando por el dolor del enfermo es un paso adelante, por algún punto hay que empezar Grettel querida, dice la que suscribe, pero es verdad de la buena que los oncólogos deberían escuchar a los pacientes oncológicos, porque somos los pacientes de su especialidad, los que debemos arrancarles las lágrimas. Ahora, lo que nos hace falta, me recuerda Grettel, que se acuerden de esa emoción, en algún momento, cuando nos pasan consulta.

Y así fue como Grettel K invocó a Hécate reina de las sombras, los muertos y las larvas para que nos ampare en nuestra visita al sótano -1 y nos proteja de los llorones de la bata blanca, porque puestas a pedir, ni la que suscribe ni Grettel K queremos compasión, solo un poco de rigor, de empatía y de comprensión.

Anuncios