Hiroshima, mon amour

por soylalarva

belle dameLa Grettel canibal se manifiesta, se corrompe, se despedaza. La piel se vuelve violeta, no puedo soportar el contacto de mis propias manos.

Soy un ascua.

La supervisora supermajaquetecagas, me da cremitas de aloe vera al 90% , entiende,  lo cansada que estoy del tratamiento y del sufrimiento. Creo que lo entiende mejor cuando me ve el pezón.

Paso a la consulta de la doctora G, que me anuncia el último tramo de 5 en 1 , lo que antes eran protones ahora son electrones, aplicados directamente donde más me duele. Y lo que te a doler Grettel, arder en la hoguera es lo que tiene, que se lo pregunten a Juana de Arco a Margarita Porete si les quemaba poco o mucho que también murieron entre las llamas. La doctora G me trata de usted y yo a ella también, no perdamos las formas, los papeles tal vez, pero las formas no. “Lamento decirle que no puedo hacer nada para aliviar su dolor” Suena bien, como a música celestial. Me corren los mil demonios, el aullido de Grettel caníbal multiplicado por todas las terminaciones nerviosas que el Docexatel dejó vivas y coleando, desesperadas tras la gran fusión nuclear de mi cuerpo, vagan a la desesperada en un Mad Max interior.

Vivo en un constante escalofrío y venga venga que vamos contando para atrás, no es momento de desfallecer ni de poner mala cara.

Los días cuentan para atrás y yo ya no tengo ni vela en este entierro. Soy una revenante caminando dormida entre las lápidas y los restos de los cristales de una orgía de cementerio, belle dame sans merci.

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