Grettel caníbal

por soylalarva

metamorfosis larva

Lo que no me duele porque “eso no es nada, solo está rosita” como dice la Supervisora, que es super maja y que vigila una vez por semana mi piel rabiosa, me raspa y me da tos. Quema por los costurones de dentro, muerde como una caníbal que no tiene ni el don ni la razón de existir. Es una no caníbal porque no existe y eso le pone furiosa, porque no ser duele mucho. La caníbal devora poco a poco, pero firme, atrapada en su jaula, araña los barrotes, furiosa, los pone al rojo vivo. La piel quemada, las costillas temblonas por las onda expansiva son la jaula de cristal de mi Grettel caníbal.

Siempre, siempre, siempre que me quejo oigo una voz de enfermera que me dice que no! que no me duele, que no está rojo, que podía estar peor, mucho peor. Tal vez, eso cura y yo no me he dado cuenta, cura que te nieguen, que te digan que no, no es nada, no duele y que no y que no y al final es que no, también me dicen mucho; “siempre puede ser peor”.

Yo, en mi infinita estupidez, me pregunto; ¿Pero no era que no tenía efectos secundarios? Si puede ser peor, ¿Ése peor que es? Me acuerdo de un hombre en el mostrador de la sala de espera con la cara de color berenjena como si le hubiera explotado una olla a presión en la cara.

Eso debe de ser peor.

Si mi caníbal tuviera una voz y  no esta lava que quema de dentro afuera hablaría con la voz de Merricat;  “Resultaba extraño estar dentro de mí misma, caminando rígida frente a la cerca con paso seguro, pisando con firmeza pero sin prisa porque lo habrían notado; me escondía muy adentro pero podía oírlos y verlos por el rabillo del ojo. Deseé que estuvieran todos muertos, tirados por el suelo“.

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