Radioterapia

por soylalarva

plato con clavosAsí, el objetivo del tratamiento no es solo tratar la enfermedad, sino la atención al paciente como persona, con los cuidados que necesita y demanda. Este es el reto al que la oncología se enfrenta desde hace mucho tiempo, no existe excusa para intentar conseguirlo. Los pacientes presentan necesidades físicas y psicológicas complejas en todas las fases de la enfermedad, incluso cuando el enfermo se encuentra en fase de remisión completa o curado. Las encuestas de calidad de vida nos revelan la presencia de síntomas físicos y malestar emocional que alteran y condicionan su existencia.

Guía Básica de Oncología Radioterapia para Atención Primaria. Ed Arán

Leo esto y pienso que va a ser que sí, que te salvan la vida, pero te dejan un dolor de muerte para el resto de tus días, así que  bienvenidos sean. Sabiendo esto y que estampé mi firma en un documento consintiendo la fritanga, afronto sin vivir en mí la segunda parte de mi tratamiento.

Vuelve el invierno y yo al hospital, entre vientos huracanados y aguaceros. Un invierno que no se acaba nunca, lo mismo que el tratamiento. Pienso, para consolarme que acabarán al mismo tiempo, ya que empezaron al unísono.

Con toda la rabia pueril de mi adolescencia no superada les dedico “Shoplifters of the world unite”.

Sigo las instrucciones, bajo al Sótano -2 y sigo la Línea Verde hasta el final, éste es mi camino de baldosas amarillas.

No veo ningún cartel que diga; “Le damos la bienvenida al infierno breve de la Radioterapia”

Me tumban desnuda en la camilla, los brazos en alto, los dedos entrelazados, la cabeza escorada al lado contrario, soy un insecto estampado contra la pared. Revolotean cuatro enfermeras  uniformadas de malva. No me hablan, se dan las órdenes concretas nada más; gira la cabeza, ponlo a menos dos, el ph es 39. Mueven mi cuerpo como si fuera un despojo en la mesa del forense. Me ponen un plástico viscoso y helado sobre la teta que van a radiar.

No te muevas, no hables, no tosas.

Las chicas de malva huyen correteando y se encierran antes de que se encienda la luz roja.

Me veo, por el rabillo del ojo en un monitor. Fascinante  ser de otro planeta que estudian unos científicos con batas verdes y gafas de culo de vaso en una peli de ciencia ficción.

La máquina gira como giran las chicas de malva a mi alrededor. La máquina se llama Siemens… Claro! pienso, como en Ravensbrück, todo encaja.

 

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