Napalm 1 Grettel 0

por soylalarva

 Me miro al espejo y veo unos ojos desmesurados, asustada siento vértigo, las hordas arrasadoras me suben como ácido sulfúrico por la garganta. Olas de fuego estallan y me devoran con sus lenguas ardientes. Leo el prospecto de los medicamentos que he de tomar y no soy capaz de leer ni de entender lo que pone, las manos tiemblan y un dolor de cabeza que estalla en mil rayos y centellas convierte mi pelo en estopa.

El abrasamiento por NAPALM me pone cara de espanto, el viaje hacia la negra noche ha empezado y asistir a él, como a un national geographic íntimo me hace regurgitar de rabia. No consigo encajar que este horror me cure, pero te quedan 5 envites para entenderlo Grettel querida.

En el momento de abrir el marcador, vamos mal; Napalm 1 Grettel 0.

Sentada frente a un espejo de cuerpo entero de un centro de estética especializado, elijo nuevo look, mi pelo, mis cejas, mis pestañas. Mis pelos del coño tienen los días contados. Así es la cosa, me miro en el espejo de mi discreta cabina individual y veo la caja de klennes que hay en la mesita junto al espejo y las pelucas de pelo natural o sintético, cortas, largas, de rizos pelirrojos en sus cabezas y me parto. Es que me parto. De momento me parto y la niebla interna se hace cada vez más densa y me parece que a veces pierdo pie, pero digo, que no, que si pudieron otras, yo también puedo.

Y recuerdo que Neus Catalá me dijo de cuando llegó a Ravensbrück; “Eran muertas que te miraban con ojos, no tenían más que ojos en la cara” y en eso me estoy convirtiendo mientras me observo en el espejo, en una muerta viva que solo tiene ojos en la cara.

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